Número 2
LAS TRES REGLAS A UTILIZAR A LA HORA DE BUSCAR LAS ACTIVIDADES
Regla 1: Las actividades propuestas deben poner en juego las facultades mentales y físicas que el enfermo todavía posee.

El sentimiento de fracaso y la frustración pueden despertar reacciones agresivas cuando se dé cuenta de su incapacidad. La participación es lo más importante. Consiste más bien en hacerle participar en una actividad de la que se siente responsable sin correr el riesgo de fracasar.

CUIDADO, recuerdo que la enfermedad sigue evolucionando. Las actividades que hoy puede hacer, puede que el día de mañana no podrá realizarlas. El cuidador debe estar atento a esa evolución y adaptar, a lo largo del tiempo, las actividades que puede realizar.

Regla 2: El cuidador no debe realizar la actividad en lugar de la persona, sino con ella.

Aunque las actividades se vuelven cada día más difíciles es tentador para el cuidador llevar a cabo la actividad en lugar de dejar que la persona enferma lo realice, aunque ayudando se gana tiempo y las cosas se hagan bien.

El papel del cuidador es el de ayudar a realizar las tareas participando en ellas personalmente sin destituir al enfermo con el fin de:

  • Mantener y mejorar la capacidad funcional
  • Facilitar la participación en una tarea determinada
  • Valorar la dignidad y la autoestima
Regla 3: Siempre hay que dejar a la persona que participe en una actividad el tiempo que necesite.

No hay nada más frustrante para las personas enfermas que se les interrumpa la actividad, esto lastima el autoestima y la dignidad. Las personas con demencia necesitan de a 4 a 5 veces más tiempo que una personal normal a su misma edad, para realizar una tarea. Al apresurarlos sólo aumentados la confusión y podría despertar reacciones agresivas.

 
Proximamente : LA ELECCIÓN DE LA ACTIVIDAD