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Envejecimiento como un cambio en el proceso de vivir
(Continuación)
 
    Principales consecuencias de los cambios debidos al envejecimiento
 
 
Configuración general del cuerpo.
  • Pérdida de estatura.
  • Pérdida de masa ósea, reducción en la altura de los cuerpos vertebrales.
  • Redistribución de la grasa, de forma centrípeta en el tronco.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Pérdida del contenido total de agua.
  • Cambios en la pared arterial.
  • Aumento en la íntima de los depósitos de colesterol y fosfolípidos.
  • Depósito homogéneo y constante. Distinto al depósito irregular y parcheado de la enfermedad arterioesclerosa.
  • Aumento de los depósitos de calcio. Pérdida de las propiedades elásticas, aumento de la rigidez y disminución en la luz del sistema arterial.
  • Alteraciones en la respuesta de los receptores.
   
 
Todos ellos sufren cambios más cualitativos (reducción de su sensibilidad), que cuantitativos:
 
  • Barorreceptores: Explica la frecuencia de la hipotensión ortostática.
  • Quimiorreceptores.
  • Receptores cutáneos.
  • Alteraciones en la regulación hidroelectrolítica.
  • Disminución de la sensibilidad a la sed y alteraciones en la secreción y respuesta a la hormona antidiurética; éste hecho junto a la limitación para la retención del sodio facilitarán la deshidratación en los ancianos, sobre todo ante situaciones de estrés.
  • Cambios en el sistema inmunológico.
  • Pierde su capacidad de vigilancia y defensa, lo que ocasiona un aumento de la tasa de autoanticuerpos circulantes y mayor facilidad para adquirir enfermedades infecciosas, tumorales y autoinmunes.
   
 

 
 

 

Modificaciones en el funcionamiento de los diferentes aparatos.
 
 
Aparato circulatorio:
  • Alteraciones mecánicas (alargamiento de la sístole) y funcionales (disminución de la respuesta por los receptores adrenérgicos) provocan una limitación para alcanzar altas frecuencias durante el ejercicio y el mantenimiento de un volumen minuto adecuado.

  • Alteraciones de la conducción por pérdida de células en el nodo sinusal se traducen en alteraciones del ritmo: enfermedad del seno enfermo o sindrome de bradicardia-taquicardia, fibrilación auricular, bloqueos...

  • Fibrosis y calcificaciones valvulares. Valvulopatías.

  • En la circulación periférica hay una peor respuesta a los barorreceptores, mayor frecuencia de hipotensión ortostática, y un engrosamiento, rigidez y pérdida de elasticidad de los vasos y consecuentemente un aumento de la poscarga, mayor frecuencia de HTA sistólica aislada o de disfunción diastólica del ventrículo izquierdo.
 
Aparato respiratorio
  • Pérdida de elasticidad del tejido pulmonar: Disminución de la capacidad vital y de la capacidad inspiratoria, aumentando la capacidad residual.

  • Debilidad de la musculatura respiratoria accesoria y calcificaciones en la unión condrocostal.

  • Todo lo anterior ocasionará que la caja torácica se convierta en una “jaula”, con poca capacidad de adaptación y que situaciones clínicas, aparentemente sin importancia (gripes, resfriados, etc.) ocasionen una insuficiencia respiratoria aguda con retención de secreciones.
 
Sistema músculoesquelético
  • Aumento progresivo de la masa grasa, disminución en el contenido hídrico y del porcentaje de masa magra muscular (Sarcopenia) y disminución de la masa ósea con el envejecimiento (osteoporosis senil). Todas estas alteraciones favorecen un estado de fragilidad fisiológica que vavorece la aparición de enfermedad (infarto muscular espontáneo, fracturas, etc.)
 
Envejecimiento cerebral. Disregulación neurobiológica.
  • Reducción del peso y del volumen cerebral progresivo, se inicia en la sustancia gris y posteriormente afectará a la sustancia blanca.

  • Moderada reducción neuronal.

  • Modificaciones en los sistemas neurotransmisores. Sobre todo en el sistema colinérgico (disminución del nº de células colinérgicas, con disminución de la síntesis y liberación del neurotransmisor acetilcolina), cambios relacionados con la enfermedad de Alzheimer.
 
Sistema inmune.

El sistema inmune se encarga de la diferenciación entre lo propio y lo extraño, la defensa frente a los organismos y el control de las células propias alteradas o degeneradas. El fracaso de éstas funciones conlleva:

  • Aumento de las enfermedades autoinmunes.
  • Infecciones.
  • Neoplasias.
 
Sistema génitourinario.
  • Pérdida progresiva del número de nefronas, a los 80 años la masa renal se habrá reducido en un 30%.

  • Aumento de tejido fibroso en la zona medular que altera la capacidad de concentrar la orina.

  • Disminución de la perfusión renal, con lo que disminuye el filtrado glomerular.

  • Por todo lo anterior se produce una alteración en el funcionamiento del riñón del anciano favoreciéndose situaciones como la deshidratación y requiere el uso cuidadoso de fármacos, especialmente en aquellos que de por sí son nefrotóxicos.
 
Aparato digestivo.
  • Falta de piezas dentarias y cambios cuantitativos y cualitativos en la saliva dificultan la trituración y la digestión inicial de los alimentos.

  • Es frecuente la existencia de reflujo gastroesofágico provocado por la incoordinación motora del presbiesófago y el estreñimiento por esa misma incoordinación motora en el intestino grueso.

  • Adelgazamiento de la capa muscular del tubo digestivo provoca la aparición de divertículos, los divertículos esofágicos pueden dar lugar a cuadros de broncoaspiración, los duodenales a malabasorción intestinal y los colónicos dan las frecuentes diverticulitis o “apendicitis izquierdas” de los ancianos.
 
Modificaciones en la piel.
  • Atrofia de las glándulas sebáceas, por lo que disminuye la grasa cutánea y la piel se vuelve descolorida, delgada, arrugada, seca y frágil..
  • Aplanamiento de la unión dermoepidérmica, que predispone a los ancianos a la formación de ampollas y lesiones por rozamiento y abrasiones.
 
  Modificaciones Psicológicas en el Anciano.
 
  • La pérdida de memoria, provocada o no por enfermedades que alteren la función intelectual del anciano, tiene un efecto negativo psíquico, provoca preocupación y quejas en el individuo anciano. Parece evidente que aquellas personas con más recursos intelectuales estarían en mejor disposición para vivir su vejez.
  • Es frecuente la disminución de la autoestima del anciano, relacionada con el abandono de la vida laboral activa, disminución de las condiciones socio-económicas, pérdida de seres queridos, etc. El anciano puede sentirse sólo, sin actividad laboral, poco integrado en la vida social y familiar e incluso inútil.
  • Todo lo anterior influye en su estado general de manera negativa. Aparece desinterés por las cosas, pesimismo, falta de integración y desadaptación.
 
  • El anciano puede desarrollar distintos mecanismos de respuesta ante la situación de vejez, éstos serán diferentes según su personalidad, vivencias acumuladas y recursos personales. Algunos ejemplos de estos mecanismos son:
  • De separación o alejamiento del mundo que le rodea. Puede volverse introvertido, poco comunicativo, egocéntrico, huye del mundo y se refugia en su soledad.
  • De integración, aceptando el envejecimiento con cierta resignación.
    De actividad, reaccionando ante el sentimiento de inutilidad con la búsqueda de alternativas y actividades provechosas para él y para la sociedad que le ayudan a sentirse útil y potenciarán su autoestima.
 
 
  “Por una mejor, completa y permanente educación en la adultez mayor”
 
 
 
     
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