Estos cambios no varían de una región a otra en nuestro planeta, hay humanos que pueden tener más o menos estas alteraciones pero sin una diferencia significativa cuando se comparan grupos humanos.
En el cerebro de las personas de 60 años y más pueden encontrarse acúmulo de sustancias que se conocen como placas seniles y ovillos neurofibrilares; que también se observan en personas con algún tipo de demencia, sin embargo, estos cambios no siempre están claramente relacionados con los efectos sobre la capacidad de pensar.
Por ejemplo, las placas y los ovillos neurofibrilares están asociados con el mal de Alzheimer, pero algunas personas con los síntomas más graves tienen menos placas y ovillos neurofibrilares que aquellas con síntomas leves o moderados.
En la vejez pueden aparecer enfermedades que afectan a la memoria.
Sin embargo, no podemos considerar a las demencias y la pérdida severa de la memoria como procesos normales del envejecimiento; son causados por procesos degenerativos en el cerebro como la Enfermedad de Alzheimer o la Enfermedad de Parkinson.
En las personas adultas mayores se pueden presentar por ejemplo, enfermedades infeccionas u otros procesos de enfermedad que afecten secundariamente al cerebro, y manifestar estados confusionales agudos o delirios, los cuales además pueden complicar una demencia, afectando el comportamiento y el pensamiento; expresarse como una gran confusión en el ambiente que ha vivido durante toda la vida. |